El eje temático propuesto para la convocatoria fue el espejo, un elemento que decidí adoptar como estructura poética y musical de la pieza.
A partir de algunas reflexiones sobre la poética que quería desarrollar, surgió el título “De reflejos, refracciones y renuncias”. Pensé el espejo como un símbolo de confrontación con una misma, con nuestras vanidades y, en particular para las mujeres, como una carga social que se impone desde la infancia.
Me interesó la idea del reflejo y cómo, muchas veces, el encuentro con el espejo no es tan íntimo como parece. A menudo, nos vemos a través de los ojos de los demás: las miradas ajenas se materializan en nuestros propios ojos. En ese sentido, asocié la idea de refracción, teniendo a la luz como intermediaria entre el objeto y su reflejo. Es decir, el reflejo nunca es idéntico al objeto, y esa distorsión abre un espacio para la renuncia.
La pieza se divide en dos secciones principales:
- I No sé si con mis ojos veo mi reflejo
- II Las renuncias
En la primera sección trabajé con pequeños motivos palindrómicos que se diluyen y deforman mediante ligeras variaciones, junto con “intromisiones” rítmicas que buscan generar acordes “reflejados”. La segunda sección, Las renuncias, se plantea como un lamento, casi como un grito, que retoma y transforma las texturas presentadas anteriormente.